Hierba nueva, de Giono
Obra deslumbrante. Giono no describe la naturaleza, ofrece equivalentes exactos, donde se condensa toda la carga del cielo, de la llanura, del viento, del flanco desierto de la montaña. Todo vive en su obra, todo huele y se mueve: el fuego en la chimenea, el viento de primavera, pero también el yunque y el arado. No ignora nada de la fisonomía, de las costumbres y los caprichos de las cosas, cuando están solas ante sí mismas o cuando se ha permanecido mucho tiempo con ellas sin hablar; tampoco ignora nada del alma del árbol, de la corteza, del agua o del aire. Ese destello de las cosas, que brilla en ellas cuando no se las mira, Giono sabe atraparlo entre sus dedos y llevarlo a las páginas del libro, de una manera viva, ondulante, resplandeciente. El libro arde entero con ese fuego que envuelve las cosas, que se escama y mana sobre ellas. |

