Egga Van Haardt
Vive en una ciudad fría y muy pulcra, construida en piedra y rodeada de exuberantes follajes, con sus verjas barrocamente ornamentadas al estilo secesionista. También ella se viste con una elegancia muy personal, un poco artista, cerrando estrechamente el vestido sobre su delgado talle con un ancho cinturón de cuero. Por sus sorprendentes trajes, por sus piernas elásticas, por su pequeña cabeza sutil donde a veces los rasgos se desdibujan para encerrarse en el sublime torso oval de Modigliani, podríamos tomarla por un joven efebo. ¡Qué increíble belleza en la manera de andar de este púber elfo aéreo salido de una comedia de Shakespeare! Quisiéramos coger entre nuestras manos esa silueta encantadora como cogemos el rayo de sol que atraviesa por un instante la ventana, un día de invierno. Quisiéramos que subiese hasta el alma, como por un paisaje, corriendo sobre las manos. |

