Las Tiendas de Canela Fina
En la época de los días más cortos y somnolientos del año, atrapados en la urdimbre espesa del crepúsculo, cuando la ciudad se ramificaba en los laberintos de la noche invernal que una brevísima aurora iría a sacar a duras penas de su ensimismamiento, ya mi padre andaba extraviado, sometido y entregado a otra dimensión. |

